Junior vs. Boca: ¡un reto para poner alma y corazón!

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Junior se mide este miércoles a un gigante como Boca, pero con carácter y calidad, más el aliento de su gente, lo puede tumbar. El juego se inicia a las 5:15 p.m.

Es que Boca tiene a Tévez… Pero Junior tiene a Teófilo. Es que allá cuentan con la enjundia de Wilmar Barrios… Acá se cuenta con la calidad de Cantillo. Es que Pavón es muy veloz… ¿A Chará acaso lo apodan la tortuga? Es que la camiseta azul y oro tiene jerarquía y eso pesa… Ser local y recibir el aliento de 46 mil almas rojiblancas también suele pesar demasiado. Es que los argentinos no ahorran una gota de sudor y se entregan… Vamos a ver cómo les va con el calor y la humedad que se siente por estos días en Barranquilla. Es que tres colombianos como Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Mauricio ‘Chicho’ Serna grabaron un video de apoyo al equipo argentino… ¿Y qué? El mejor jugador de la historia de este país, Carlos Alberto Valderrama Palacio, ‘un tal’ ‘Pibe’  con casaca juniorista enfundada, le dedicó uno, con mucha más gracia, a ‘Tu papá’…

No hay nada que temer, no hay motivos para temblar, no hay por qué resignar la legítima aspiración de Junior de salir a la cancha, dar la pelea y tratar de vencer a Boca, hoy a partir de las 5:15 p.m., en la quinta jornada del Grupo 8 de la Copa Libertadores en un estadio Metropolitano que se debe convertir en una olla de presión para el club visitante y una caldera para alimentar el entusiasmo de la escuadra local.

Ahí, lejísimos de La Bombonera, el dulce hogar del rival, con al menos 28 grados centígrados de temperatura y una humedad relativa de 80% (según pronósticos), el técnico Julio Avelino Comesaña y sus dirigidos intentarán derretir las pretensiones del encopetado adversario y darles a beber el trago más amargo de la Copa, la eliminación en primera ronda, una vergüenza que no se traga desde 1994.

Nadie dice que será fácil, pero tampoco es imposible. Más allá de las condiciones climáticas y todas las ventajas que puede ofrecer la ‘localía’, los Tiburones tienen las armas futbolísticas para equipararse, dar la batalla y superar a los xeneizes, que hoy en día despiertan el lógico respeto por el contrincante, pero no infunden miedo, no intimidan, no resuelven con el solo nombre y escudo.

No hay un trofeo en juego, ninguno dará la vuelta olímpica, ni siquiera es la última fecha del grupo 8, pero tiene cara, ambiente e ingredientes de final el tercer duelo de la historia entre Junior y Boca en el estadio Metropolitano (los dos anteriores se saldaron con un triunfo para el conjunto gaucho, 3-2 en 2001, y un empate 3-3, en 2005, ambos por los octavos de final de la Copa Libertadores).

Para ambos es vida o adiós en el torneo continental. A Junior le basta ganar para sellar de inmediato el tiquete a la segunda ronda junto a Palmeiras, que ya está clasificado. Boca necesita vencer para superar en la tabla de posiciones a los rojiblancos y redondear su clasificación en la última fecha ante el ya eliminado Alianza Lima. Un empate mantiene al Tiburón por encima de los bosteros, pero con la obligación de imponerse a los brasileños en la última fecha.

Así las cosas, es una final sin título, un desafío vital, un reto para poner alma, clase y corazón.