Ramiro Suárez, el jefe parapolítico señalado de atentar contra Petro

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El prontuario con el que el exalcalde busca recuperar la libertad a través de la JEP incluye el asesinato de dos contradictores políticos. El actual alcalde de Cúcuta, César Rojas, es su ficha.

Luego de la gran trifulca que se armó por cuenta de los ataques violentos que recibió en Cúcuta el candidato presidencial Gustavo Petro, el nombre de un personaje de fama gris quedó flotando en el ambiente turbio: Ramiro Suárez Corzo.

Aunque el exalcalde de Cúcuta está recluido hace seis años en la cárcel La Picota de Bogotá –a más de 700 kilómetros de la capital de Norte de Santander– se dice que su influencia es cotidiana y que César Rojas, el actual mandatario, acata fielmente sus instrucciones, incluyendo la de una peligrosa movilización contra Petro, como el propio candidato lo ha denunciado.

Rojas concedió varias entrevistas en emisoras radiales intentando explicar el deslucido papel que su alcaldía tuvo en los recientes hechos de violencia contra el candidato de izquierda. Y ante la pregunta de qué relación tenía con Suárez el alcalde Rojas se limitó a reconocer que es su “amigo personal”, y negó enfáticamente que su administración tuviera nexo alguno con el barón ‘parapolítico’ de Norte de Santander. Sin embargo, casi nadie en Cúcuta le creyó a Rojas.

Ramiro Suárez Corzo –o simplemente ‘Ramiro’ como lo llaman en la capital de Norte de Santander– fue alcalde en el periodo 2004 y 2007. Durante su mandato el paramilitarismo tuvo el periodo de mayor crecimiento en ese departamento, al punto de que el bloque Catatumbo fue una de las estructuras más temidas del país.

La ascendencia ‘para’ de Suárez era voz populi e incluso su alcaldía se truncó por 9 meses en los que estuvo detenido por presuntos pactos con los ejércitos privados de extrema derecha, pero logró burlar la Justicia y retomar las riendas de Cúcuta. Petro jugó un papel importante denunciando los nexos paras de Suárez, algo que él mismo ahora admite al tocar la puertas de la Jurisdicción de Paz.

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Gustavo Petro

El alcalde Suárez nombró a César Rojas como Secretario de Tránsito, cargo este ocupó entre 2004 y 2007. Fue un despacho altamente cuestionado por líos de contratación. Pero esos impases no afectaron la proyección política del Secretario, mucho menos ser reconocido como discípulo incondicional de Ramiro, incluso cuando este fue capturado en 2011 y condenado a 27 años de cárcel por el crimen del abogado Alfredo Enrique Flórez Ramírez.

César Rojas decidió lanzarse en búsqueda de la alcaldía en 2015 y estimó que la mejor forma de persuadir al electorado era poniendo su foto en las piezas publicitarias junto a la imagen del condenado Ramiro Suárez. Y debajo de la foto de este agregó una frase que rezaba: “Sí puede progresar”, lo que muchos en Cúcuta leyeron como que Ramiro Suárez, aunque en prisión, ‘Sí puede regresar’. Efectivamente fue la fórmula del éxito.

Eso no fue todo. A la receta del afiche se sumó un ser en carne y hueso, Paola Suárez, hija de Ramiro Suárez, quien manifestó en varias intervenciones la complacencia de que Rojas aspirara a la alcaldía y al cierre de campaña anunció, en tarima y junto al candidato, que traía un mensaje especial de su padre: “¡La mejor opción es César Rojas a la Alcaldía!”.

Este fue el popular afiche con que César Rojas promocionó su campaña a la alcaldía de Cúcuta, con la imagen de Ramiro Súarez quien ya estaba en prisión.

Los crímenes de Ramiro, aspirante a la JEP

 El 6 de octubre de 2003 el abogado Alfredo Enrique Flórez Ramírez, contradictor del entonces aspirante a la alcaldía Ramiro Suárez, manejaba su carro hacia su domicilio, en el área metropolitana de Cúcuta, cuando fue interceptado por una motocicleta “ocupada por dos sujetos, cuyo parrillero disparó contra Flórez haciéndole perder el control del automotor al punto de estrellarse por fuera de la vía, sitio al cual se acercaron los agresores para disparar nuevamente sobre la humanidad de la víctima”.

El anterior es un aparte del documento que presentó la defensa de Ramiro Suárez a la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, para solicitar los favorecimientos penales que contempla la justicia transicional.

Suárez argumenta que el crimen por el que está condenado a 27 años de cárcel fue un episodio del conflicto y con fundamento en ello solicita la libertad provisional inmediata, y que su expediente pase a la JEP a fin de confesar y pagar una pena mucho menor. “El homicidio (de Flórez Ramírez) se ha atribuido a miembros pertenecientes a las AUC con influencia en la zona, quienes, de acuerdo con las conclusiones del fallo de segundo grado, actuaron por instigación de Ramiro Suárez Corzo”, dice el texto.

La argumentación de Ramiro Suárez va más allá. El exalcalde trae a cuento otro hecho que probaría que efectivamente su alcaldía fue producto de un acuerdo criminal entre él y los paramilitares: el crimen del veedor ciudadano Pedro Durán Franco, perpetrado también en Cúcuta, dos meses antes del de Flórez.

“El día 12 de agosto de 2003, en Cúcuta, siendo aproximadamente las 3 de la tarde, cuando el señor Pedro Durán, veedor ciudadano, en compañía de su esposa, se movilizaba en una buseta de transporte público con destino al Palacio Municipal, de un momento a otro recibe en su humanidad dos disparos de arma de fuego, los cuales fueron propinados por un joven miembro de las AUTODEFENSAS, lo que causó la muerte de forma instantánea”.

Tras el relato de los hechos, sobre  este “homicidio agravado”, Ramiro Suárez argumenta a la JEP que existe un expediente en etapa de juicio en el que aparece señalado “en calidad también de determinador”, y que hasta ahora la Justicia le ha impuesto detención preventiva sin beneficio de excarcelación, estando aún pendiente una decisión de fondo.

Parece de no creer: Ramiro Suárez documenta dos crímenes en los que está implicado e insiste a los magistrados de la JEP que estos son producto de su alianza con los paramilitares. El exalcalde confiesa que es un parapolítico pura sangre. Y para convencer dice que ahí están los testimonios tanto de Salvatore Mancuso como de Iván Laverde Zapata, alias El Iguano, quienes lideraron el bloque Catatumbo y también han explicado los dos homicidios que Suárez reivindica.

Además, Suárez cita el fallo condenatorio en su contra en el que se lee:“Puede inferirse que el bloque de las Auto Defensas Unidas de Colombia, que se puso al servicio de Ramiro Suárez Corzo, para apoyarlo con todo lo que necesitara en su pretensión política, campeaba alguna suerte de parámetro de silencio, cuya desatención acarreaba serios problemas para quien desatendiera tal pauta. De ese modo en parte se podría explicar la sucesión y cantidad de asesinatos cometidos por ellos mismos en contra de sus propios miembros o militantes”

En el folder que Suárez remitido a la JEP también está el acta de compromiso firmada por él  en la cárcel y que acredita su voluntad de someterse al tribunal de paz (ver abajo). Además, hay otros documentos que soportan su solicitud de libertad condicional inmediata en virtud la ley 1820 que desarrolla aspectos jurídicos del acuerdo de paz pactado en La Habana.

La última palabra sobre si Suárez será admitido en la JEP la tendrán los magistrados de esa jurisdicción cuando estudien el caso. De momento se conoce que el exministro Diego Palacio (condenado por la Yidispolítica) presentó un planteamiento similar en el sentido de que sostiene que sus líos judiciales guardan relación con el conflicto. Pero esa tesis no ha prosperado. Palacio recobró la libertad hace unos días pero por cumplimiento de la mayoría de la pena, y por orden de un juez de la justicia ordinaria.

Por todo el escalofriante prontuario de Ramiro Suárez Corzo es que resulta delicado que el actual alcalde de Cúcuta, César Rojas, mantenga nexos. Él lo niega, en las entrevistas recientes dijo que el saboteo contra Petro no provino de la cárcel y apenas admitió una amistad personal con su exjefe político.

La Fiscalía y la Procuraduría están investigando, lo que de momento está claro es que la asociación política de Suárez y Rojas fue profunda y efectiva. Las autoridades dirán si fue cosa del pasado o si es vigente.

Este es el acto de sometimiento voluntario a la JEP suscrita por el exalcalde Ramiro Suárez desde su celda en la cárcel La Picota.